Vinoturismia

Nuestras impresiones de la segunda Cata del Barrio de la Estaci贸n de Haro

2016 septiembre 19
por Javier Ochoa

Este a帽o hemos acudido por primera vez a la Cata del Barrio de la Estaci贸n de Haro, con ganas de valorar personalmente un evento de objetivos y presupuesto ambiciosos, que se ven铆a promocionando con bastantes meses de antelaci贸n (pr谩cticamente desde que concluy贸 la edici贸n anterior). Y, siendo rigurosamente honestos, creemos que del resultado se pueden decir muchas cosas positivas y muy pocas malas.

La jornada para profesionales, a la que asistieron, seg煤n datos de la organizaci贸n, unas 700 personas, fue impecable. Desde la se帽alizaci贸n del barrio hasta las botellas de agua (riojana) utilizadas en las catas, se cuidaron todos los detalles para recibir a un p煤blico exigente, con notable presencia internacional y algunos expertos de primer nivel. La cata de ensamblaje de vinos dirigida por Pedro Ballesteros logr贸 sorprender o cuando menos interesar a periodistas, distribuidores, sumilleres, comercializadores y bodegueros que ya han asistido a muchas catas convencionales. Y a cualquier aficionado riojano le habr铆a complacido ver, por ejemplo, a un joven Richard Morley (de Decanter) identificar sin dificultad unos varietales de graciano o barruntar que un vino de tonos dorados que no parec铆a estar elaborado con viura podr铆a ser de tempranillo blanco (y lo era, en efecto: el que se utiliza en el coupage del nuevo Montes Obarenes de Bodegas G贸mez Cruzado, con el que concluy贸 la cata). Durante el resto del d铆a los profesionales tuvieron la oportunidad de recorrer a gusto las bodegas, sin apreturas, y de probar la mayor铆a de sus vinos, cuando no todos. Una inversi贸n promocional inteligente, en suma, que da una buena imagen de las bodegas del Barrio de la Estaci贸n de Haro y que contribuir谩 a la difusi贸n de su singularidad y de sus vinos.

La jornada abierta al p煤blico, de car谩cter festivo, era a priori m谩s complicada y m谩s temible: se esperaba a 4.500 o 5.000 personas (el aforo m谩ximo acordado por los organizadores) y las previsiones meteorol贸gicas anunciaban lluvia. Finalmente, todo concluy贸 de manera satisfactoria. La lluvia fue escasa e intermitente; la temperatura, agradable; los descampados habilitados como aparcamiento, suficientes (aunque en algunas zonas estaban encharcados), y las filas y aglomeraciones ante las barras de vinos y tapas o los aseos, que parec铆an inevitables en un evento tan concurrido, resultaron asumibles (es decir, que no se prolongaron hasta el punto de resultar agobiantes). Hacia el final de la jornada los asistentes discurr铆an sin incidencias por las calles del barrio, las sonrisas estaban bastante generalizadas y no se escuchaban quejas. Muchos 鈥渞epetidores鈥 opinaban que este segundo a帽o hab铆a sido mejor que el primero, muchos tambi茅n se citaban para la pr贸xima edici贸n, y alguno apuntaba, como reproche personal, que hab铆a echado en falta algo m谩s de animaci贸n musical en vivo.

Se puede destacar que la oferta de vinos fue, en conjunto, excelente y generosa, tanto por el n煤mero y la calidad de las referencias seleccionadas como por las a帽adas elegidas (los catorce vinos de la jornada abierta al p煤blico se serv铆an, adem谩s, con la medida habitual que tiene una copa en un bar o un restaurante, no en una cata propiamente dicha). Frente a tanta excelencia y abundancia, el surtido de tapas se sit煤a en un escal贸n inferior, aunque es suficiente si se concibe como un acompa帽amiento reparador que no pretende restar protagonismo al vino. El trato dispensado al p煤blico fue atento, cercano y cordial. Hubo una presencia saludable de visitantes internacionales (brit谩nicos, franceses, asi谩ticos鈥), que probablemente pueda aumentar en pr贸ximas ediciones, conforme el evento se difunda y consolide. Los espacios abiertos a los asistentes dentro de cada bodega permit铆an dar una idea de sus atractivos a quienes no las conocieran. Y, finalmente, los m谩ximos representantes de las bodegas estuvieron cercanos y accesibles, en un ambiente de amistad en torno a la cultura del vino t铆picamente riojano (por all铆 andaba Guillermo de Aranz谩bal, presidente de La Rioja Alta S.A., recorriendo las bodegas como un visitante m谩s, con la pulsera acreditativa y la copa que se entregaba al p煤blico general al inicio de la jornada; o Isac铆n Muga, patriarca de Muga, acogiendo como un perfecto anfitri贸n en las zonas privadas de su bodega a un grupo de visitantes desconocidos que se hab铆a acercado a saludarlo).

En cuanto a los riesgos de congesti贸n, son los propios del 茅xito de p煤blico. La 煤nica manera de evitarlos ser铆a reducir el n煤mero de entradas a la venta, con las implicaciones que ello pudiera tener. Con un aforo de 5.000 personas, por muy eficaz que sea la organizaci贸n, es imposible impedir que la afluencia de visitantes se pueda concentrar en un momento determinado en uno o varios puntos y se formen colas o escaseen los asientos. Sucede tanto en un evento festivo como en una exposici贸n en el Museo del Prado. Afortunadamente, quienes deseen conocer el Barrio de la Estaci贸n y sus vinos de una manera m谩s sosegada, pueden hacerlo cualquier otro d铆a del a帽o (todas las bodegas tienen wine bar y horarios de apertura amplios, que incluyen domingos y festivos). De momento, los organizadores pueden ir planeando la pr贸xima edici贸n tranquilamente, con la satisfacci贸n de saber que la segunda ha sido un 茅xito.

[Art铆culo publicado originalmente en www.vinoturismorioja.com]

No hay comentarios todav铆a

Deja un comentario

Nota: Puedes utilizar XHTML en tus comentarios. Tu email no ser谩 mostrado nunca.

Suscr铆bete a los comentarios por RSS